Entre los síntomas más comunes encontramos: Ansiedad, irritabilidad, insomnio, alteraciones del humor, disminución del rendimiento psicofísico, alteración del apetito, disfunciones sexuales, sensaciones de cansancio desde el despertar, falta de concentración y memoria. Los recursos internos y externos para enfrentarlos, a continuación, en palabras de una especialista.(Por la licenciada en Psicología, Gabriela Páez del staff de profesionales de La Posada del Qenti, especial para NOVATurismo) ¿Qué entendemos por stress? Lo podemos definir como la interacción de las demandas o las exigencias a la que es sometida una persona y sus respuestas específicas.
Un mal stress o distress surge cuando las demandas o exigencias del entorno psicosocial son intensas, excesivas o prolongadas, superando la capacidad de adaptación del individuo.
En estas situaciones los intentos de la persona por adaptarse son ineficientes y cualquier estímulo resulta excesivo y significa un gran esfuerzo.
Entre los síntomas más comunes encontramos: Ansiedad, irritabilidad, insomnio, alteraciones del humor, disminución del rendimiento psicofísico, alteración del apetito, disfunciones sexuales, sensaciones de cansancio desde el despertar, falta de concentración y memoria.
¿Qué podemos hacer para enfrentar esta situación? Primero es importante saber que contamos con recursos internos y externos para enfrentarlas. Dentro de los mecanismos propios contamos con:
Registro corporal. Comenzar a escuchar como siento a mi cuerpo y que estoy necesitando.
Saber qué es necesario priorizar dentro de mis actividades, visualizar que considero importante para ocuparme y reconocer que puedo delegar.
Sacar provecho de cada experiencia vivida aprendiendo de mis errores y de mis aciertos. Esto incrementa mi autoestima.
Poder darme cuenta de mis emociones para poder expresarlas.
Poder darme cuenta de mis límites desde lo corporal incluyendo los emocionales, si puedo reconocerlo puedo pedir ayuda.
Evitar compararme con los demás, cada uno es diferente y tiene tiempos distintos.
Poder ir discriminando si hago las cosas para cumplir expectativas ajenas o las propias.
Hacerme cargo de mis elecciones, generará menos stress ya que surge de mi propia necesidad y deseo.
Existen otros recursos externos como:
Técnicas de relajación
Actividades físicas y recreativas
Masajes
Psicoterapia
Ocio creativo
Es posible dentro de nuestra vida cotidiana incorporar pequeños cambios que tengan que ver con lo que nosotros necesitamos para disfrutar. Matizando nuestras obligaciones con los placeres.
Todo cambio implica un proceso y cada proceso lleva un tiempo diferente en cada uno.
Podemos empezar por dedicarnos unos minutos al día para registrar cómo estamos.
El cambio no siempre es fácil, pero sí debemos saber que es posible, y lo más importante es que depende de uno mismo.
Indudablemente la prevención es un factor de gran importancia para controlar el Estrés y en La posada del Qenti diseñamos cuidadosamente nuestros programas a fin de atender las necesidades de nuestros huéspedes.
De esta manera, mediante una valoración y detección de factores de riesgo, se personaliza la terapia para restaurar el estado de equilibrio, vitalidad y salud del huésped, acompañándolo hasta el logro del objetivo: devolver la plenitud de un equilibrio de armonía física, anímica y estética.
Los tratamientos incluyen un completo examen clínico, cardiológico, nutricional y dermatológico; valorando la capacidad funcional, mediante el cual se direcciona el programa contemplando una dieta desintoxicante, actividad física, de relax, de esteticismo, y fisioterapia.
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