Estamos en la actualidad, en presencia de un desarrollo fuera de los parámetros habituales tanto en frecuencia como de los agentes virales habituales, constituyendo en algunos casos verdaderas pandemias.
Cuando hablamos de pandemia, nos referimos a un aumento en el número de casos que se presentan por sobre las cifras “esperables” para determinada época del año y fuera de una zona geográfica delimitada, es decir “sin fronteras”.
El factor etiológico de estas patologías es el virus, agente infeccioso que tiene distintos tipos y a su vez distintos serotipos dentro de un mismo nombre.
Una particularidad de estos virus es la capacidad de mutar, es decir cambiar o combinarse y también variar su virulencia o capacidad agresiva.
Los principales agentes en nuestros días, son los que ocasionan el Dengue y la Gripe Porcina.
Si bien ambos ya eran conocidos se han desarrollado en forma preocupante.
Las herramientas que cuenta la medicina para estos agentes infecciosos, es limitada a vacunas o antivirales solo para algunos casos.
Por lo tanto es importantísimo poner énfasis en las medidas preventivas.
En el caso del Dengue:
Trasmitido siempre por un vector (no de persona a persona), en este caso el mosquito Aedes Aegypti. Por lo que las medidas fundamentales serán combatir el mosquito y estar atentos a la presencia de síntomas que hagan sospechar esta enfermedad para realizar la consulta médica.
No hay vacunas ni tratamiento específico para esta enfermedad, pero la consulta al médico permitirá hacer diagnóstico diferencial, implementar medidas paliativas y controlar la evolución hacia presentaciones de mayor compromiso orgánico.
En el caso de la Gripe Porcina.
Este virus es propio de los cerdos, virus tipo influenza A con compromiso respiratorio. El más común es el H1N1 que se ha trasmitido al ser humano.
Es llamativa la particular virulencia que se ha desatado en la actualidad, posiblemente por mutaciones derivadas de infestaciones combinadas con otras cepas.
En este caso la rapidez de la diseminación se debe al tipo de contagio persona a persona, a través de saliva o secreciones respiratorias.
No se trasmite a través de la carne de cerdo, pero tener la precaución de cocinar bien la carne ya que el calor lo destruye.
No hay vacunas para esta enfermedad y no se tienen evidencias aún que las vacunas para la gripe común, sean útiles en este caso, pero sí podría atenuarlo al estimular la inmunidad.
Son efectivos solo dos tipos de antivirales como el oseltamivir ( Tamiflu de Roche) o el zanamivir. Dada la gran demanda este medicamento está en falta.
La enfermedad puede desarrollar rápidamente complicaciones respiratorias, por lo que se debe consultar en forma precoz.
No se debe entrar en pánico sobre estimando algunos síntomas o contactos.
Preocuparse, es decir estar atento y tomas las medidas preventivas recomendadas.
Dra. Alicia Ciapponi
Directora Médica de la Posada del Qenti
Y Qenti Médical
Deje una respuesta
You must be logged in to post a comment.